CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DE ESTUDIOS AVANZADOS (CINVESTAV)
Departamento de

 

Arturo Rosenblueth (1961-1968)

La creación y el desarrollo del Departamento de Fisiología se levantaron sobre unas bases bien establecidas. Por un lado, el departamento representó la continuación de la labor de formación de investigadores iniciada por Arturo Rosenblueth en el Departamento de Farmacología y Fisiología del Instituto Nacional de Cardiología; muchos de quienes trabajaron allí nutrieron la planta académica o fueron los primeros estudiantes del departamento. Por otro, significó la materialización de una serie de lineamientos novedosos en la academia de ese tiempo, establecidos por Rosenblueth para todo el Centro: la exigencia del grado de doctor para los profesores titulares, la dedicación exclusiva y de tiempo completo, la rigurosa selección del personal académico, la calidad como requisito de ingreso y permanencia, la renovación de los contratos cada cuatro años, la concentración en generar conocimiento y priorizar la investigación (con el fin de que sirviera de base para la formación de los estudiantes) y la libertad e independencia de los profesores para escoger sus líneas de investigación, así como para desarrollarlas con cierta autonomía, sin injerencia de la administración. Esto permitió formar y consolidar un grupo que, en pocos años, generó productos de investigación de relevancia. Aunado a ello, se encuentra el hecho de que los primeros estudiantes ya tenían experiencia en investigación y habían publicado trabajos importantes antes de ingresar al Centro.

 

Durante esta primera etapa, el personal académico del departamento se dedicó a acondicionar los laboratorios, realizar investigación y preparar el posgrado. Cuando se iniciaron sus actividades, el Cinvestav aún no contaba con instalaciones propias. Sin embargo, esto no limitó la contratación de personal ni la producción científica. El IPN albergó a García Ramos y Pablo Rudomín en laboratorios de la Escuela de Medicina Rural, ubicada en el antiguo casco de la hacienda de Santo Tomás. Un año después, estos investigadores se cambiaron a la Escuela de Físico Matemáticas del IPN, de donde salieron para ocupar las instalaciones del Centro, inauguradas el 5 de julio de 1963.

 

Los primeros años se caracterizaron por el predominio de tres figuras como profesores titulares: Arturo Rosenblueth, profesor y primer jefe del departamento, Ramón Álvarez Buylla y Juan García Ramos. Arturo Rosenblueth, fisiólogo de renombre internacional, en su tiempo considerado uno de los más importantes del mundo, realizó grandes contribuciones al estudio de la transmisión sináptica química y de la excitabilidad en el corazón; además, su campo de investigación abarcó los nervios periféricos, la corteza cerebral, el músculo liso, las acciones de algunas drogas (como cocaína, curare y atropina), los sistemas simpático, nervioso central y cardiovascular, la transmisión neuromuscular, y el músculo estriado, entre otros. Hacia 1959 había publicado 146 artículos y tres libros. Doctor en medicina por la Sorbona (1927), trabajó durante catorce años en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, al lado de Walter B. Cannon (quien introdujo los rayos X al estudio de los movimientos del estómago y realizó trascendentes observaciones sobre el choque hipovolémico y sobre los mecanismos de la homeostasis). Rosenblueth trabajó en colaboración con Norbert Wiener, quien le dedicó su obra fundamental sobre cibernética (publicada en 1948). Regresó a México en 1944 para hacerse cargo del Departamento de Fisiología del recién creado Instituto Nacional de Cardiología. Fue fundador y primer presidente de la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas, miembro fundador de la Academia de la Investigación Científica, miembro de El Colegio Nacional. Además, publicó varios estudios sobre filosofía de la ciencia.
Juan García Ramos ingresó al Centro en 1961. Para esa fecha, era uno de los fisiólogos más reconocidos del país. Médico cirujano por la Escuela Médico Militar (1963), colaboró con Rosenblueth durante 25 años. Había trabajado en la Escuela de Medicina de la UNAM, estudiado en el Instituto Rockefeller con los auspicios de la beca Guggenheim y realizado la maestría en el Departamento de Biofísica de la Universidad John Hopkins, Baltimore. Como aún no contaba con el grado de doctor, realizó los estudios necesarios y, en 1964, se convirtió en el primer doctor egresado del Departamento de Fisiología. En el Centro, sus temas de investigación incluyeron la electrofisiología del nervio y del músculo cardiaco, la circulación coronaria y pulmonar, los reflejos que intervienen en el control de la respiración, así como los mecanismos de la memoria.
Ramón Álvarez-Buylla ingresó al Centro en 1962, cuando ya era un investigador reconocido en México por sus contribuciones al conocimiento de la fisiología de los receptores sensoriales y potenciales de acción. Junto con José Ramírez de Arellano, había descrito por primera vez la actividad eléctrica del corpúsculo de Paccini. Había realizado sus estudios en la Unión Soviética, en donde se graduó como médico cirujano en el Instituto Médico de Rostow (1943) y como doctor en ciencias médicas en la Academia de Ciencias Médicas (1946), donde laboraba Piotor Kusmich Anogin, uno de los grandes fisiólogos del siglo XX. Álvarez-Buylla llegó a México en 1947. Trabajó en varias instituciones, entre ellas, el Instituto Nacional de Cardiología y, sobre todo, en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN. En el Cinvestav se dedicó a investigar los mecanismos homeostáticos de la glucosa. En 1980 dejó el Centro para ocupar la jefatura de la División de Investigación Básica en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias del sector salud.

 

A ellos se agregan los dos primeros profesores adjuntos: Pablo Rudomín y León Macpherson (ingeniero en electrónica), quienes ingresaron como profesores y estudiantes. También existía la modalidad de instructor, en la que se incorporó el médico cirujano Hugo González Serratos, quien obtuvo en el departamento el grado de maestro en ciencias en 1963. Con algunas variantes de estatus y de personas, esta planta académica sería la base del desarrollo del departamento durante el periodo de Arturo Rosenblueth como jefe. Eso significaría una gran ventaja: dio solidez y continuidad a las líneas de investigación.
Pablo Rudomín ingresó en 1961. Estudió biología en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN, donde fue alumno de Álvarez Buylla. Trabajó en Syntex y en Instituto Nacional de Cardiología. En 1959 colaboró con Vernon Brooks en el Instituto Rockefeller, Estados Unidos, gracias a una beca de la Fundación Guggenheim, e ingresó a la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas. Posteriormente, realizó estudios en Italia. En 1963, terminó en el Centro sus estudios de maestría y en 1965 los de doctorado. Desde entonces realiza una intensa y fructífera actividad, profundizando en el análisis de los mecanismos de integración de la médula espinal, gracias a la cual ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre ellos, el Premio Nacional de Ciencias y el Premio Príncipe de Asturias.

 

Si en los primeros tres años casi no hubo variaciones del personal académico (salvo la salida de León Macpherson para trabajar en Estados Unidos y de Hugo González Serratos para realizar estudios de doctorado en el University College, Inglaterra), en 1964 se inicia formalmente la etapa de crecimiento del ya para entonces Departamento de Fisiología y Biofísica, con la incorporación de Jorge Aceves, Joaquín Remolina y Bárbara Schlieg, quienes también tuvieron la posibilidad de realizar sus estudios mientras se desempeñaban como instructores. Médico cirujano por la Facultad de Medicina de la UNAM (1957), Aceves trabajaba como investigador asociado en el Departamento de Farmacología del Instituto Nacional de Cardiología. En 1965 se haría cargo de la organización de la Sección de Control Analítico de Drogas, Medicamentos y Alimentos, establecida mediante un convenio con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), para efectuar análisis y emitir dictámenes de los medicamentos incluidos en el cuadro básico de esta institución. En 1971 obtendría en el Centro el grado de doctor en ciencias. Remolina y Schlieg, quienes cursaron la maestría en el departamento, permanecerían en esa categoría hasta 1966. Schlieg obtendría el grado de doctora en ciencias en 1971. En 1966, ingresó como profesor auxiliar David Erlij (también proveniente del Instituto Nacional de Cardiología), quien había realizado contribuciones a la fisiología y farmacología del corazón. Se había graduado como médico cirujano en la Facultad de Medicina de la UNAM (1961) y obtendría en el Cinvestav el grado de doctor en ciencias en 1970. En el Centro, Aceves y Erlij estudiaron la permeabilidad de las membranas epiteliales, línea con que obtuvieron numerosos reconocimientos.

 

La conformación del plan curricular para el posgrado siguió las concepciones de Rosenblueth, García Ramos y Álvarez Buylla, quienes instituyeron un sistema tutorial y una gran cantidad de prácticas de laboratorio con un mínimo de cuestiones teóricas, pues consideraban que el principal objetivo del posgrado era preparar investigadores que pudieran desarrollarse tanto en la investigación como en la docencia, para lo que requerían un entrenamiento sólido en técnicas de investigación. Se asignaban a los estudiantes programas individuales de trabajo constituidos por cursos que se impartían en el Centro y en otras instituciones (como la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas y la Escuela Superior de Física y Matemáticas del IPN). Se exigía la asistencia y participación activa de todos los alumnos en una serie de seminarios, con el propósito de que adquirieran experiencia en la transmisión de sus conocimientos a un auditorio, aprendieran a consultar bibliografía científica y desarrollaran su habilidad para criticar y entablar discusiones. No obstante, el planteamiento curricular carecía de una programación sistemática y ordenada. Tampoco existía un calendario riguroso; ello ocasionó que los primeros estudiantes estuvieran sujetos a una formación que dependía de la manera en que se les fueran planteando las prácticas a realizar y algunos se llevaron mucho tiempo para terminar el posgrado. Aun así, durante este periodo se otorgaron ocho grados, seis de maestría y dos de doctorado.

Las principales ramas de la fisiología que se cultivaban eran la biofísica del sistema nervioso, la endocrinología y la homeostasis. Entre los programas de investigación se encontraban la organización funcional de los sistemas neuronales, el aspecto biofísico del funcionamiento de los receptores de tensión, la transmisión química por la acetilcolina en la médula espinal y la organización funcional de la musculatura laríngea.
Más que a la preparación de estudiantes, se dio énfasis a la investigación como la principal actividad de este grupo. Esto permitió, al cabo de poco tiempo, obtener una producción original de artículos que se dieron a conocer en publicaciones de la época, especialmente en Acta Physiologica Latinoamericana, aunque ya se diversificaba esta actividad hacia otras revistas de prestigio internacional y se participaba en congresos nacionales e internacionales sobre esta especialidad. La producción científica durante el periodo fue de 42 artículos.

 

La vocación internacional del departamento está presente desde sus orígenes. Las relaciones y el prestigio de Arturo Rosenblueth, las publicaciones en inglés, el intercambio académico con instituciones y universidades extranjeras pronto dieron al departamento una presencia sólida en su campo de estudio. Aunque en un inicio se contó con un presupuesto suficiente para construir las instalaciones y adquirir equipo para los laboratorios, poco a poco fue disminuyendo el subsidio del gobierno federal y se hizo necesario buscar otras fuentes de financiamiento. En este aspecto, el apoyo de organizaciones como la Fundación Grass resultó fundamental: donó equipo, patrocinó la visita de prestigiados investigadores para impartir cursos y conferencias en el departamento, pagó los gastos de asistencia a congresos y a cursos en el extranjero de miembros del departamento. El intercambio con otras instituciones resultó clave para mantener actualizado al personal académico, abarcar campos específicos que no cubrían los investigadores del Centro, contar con parámetros externos de valoración y evitar convertirse en una comunidad cerrada. En total, en este tiempo el departamento recibió a quince profesores visitantes de instituciones de prestigio como las universidades de Columbia, de París, Utah, Yale, el Brookhaven National Laboratory, entre otras.
 

 


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Del. G.A. Madero